El cruce no fue casual. Fue buscado. Lionel Messi lo dejó en claro con una frase simple, pero cargada de sentido: “Teníamos ganas de saludarlo a Franco”. Así explicó el capitán argentino su encuentro con Franco Colapinto en el marco del Gran Premio de Miami de Fórmula 1.

Messi, que aprovechó su estadía en Estados Unidos para acercarse al circuito, vivió la jornada con entusiasmo y curiosidad. No fue una visita protocolar. Fue, según sus propias palabras, una experiencia nueva. “Estoy muy bien. Disfrutando con la familia, con los chicos, viviendo esta experiencia por primera vez”, contó el rosarino, que recorrió el paddock junto a Antonela Roccuzzo y sus hijos Thiago, Mateo y Ciro.

En ese contexto, el encuentro con Colapinto apareció como uno de los momentos más especiales de su paso por el circuito. El piloto argentino, de 22 años, atraviesa su primera temporada completa en la máxima categoría con Alpine F1 Team y se perfila como una de las grandes apuestas a futuro del automovilismo nacional.

La foto entre ambos recorrió el mundo. De un lado, el campeón del mundo con la Selección y figura del Inter Miami. Del otro, un joven que empieza a abrirse camino entre los mejores pilotos del planeta. Dos realidades distintas, pero conectadas por una misma bandera.

Messi se movió con naturalidad en un ambiente ajeno al suyo. Saludó a pilotos, conversó con integrantes de distintos equipos y vivió de cerca la dinámica de la Fórmula 1. Sin embargo, dejó en claro que uno de sus objetivos principales era ese: encontrarse con Colapinto.